Historia


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Historia Teatro Zorrilla

El Teatro Zorrilla es una sala de espectáculos que ya formaba parte de la memoria y de la historia cultural y social de la ciudad de Valladolid antes de la intervención de rehabilitación que se ha llevado a cabo. La memoria histórica de este espacio cultural, acumulada a lo largo de 125 años, justificaba por sí misma su recuperación.

Roberto Valle González, como arquitecto de la intervención que se ha llevado a cabo, se planteó, una vez analizados los edificios y sus antecedentes históricos, la recuperación de la sala principal por considerar que era la pieza de más valor arquitectónico de todo el conjunto; y en el resto, totalmente nuevo, la adecuación a las nuevas necesidades que requiere un teatro del siglo XXI.

Antes de fijar los criterios de una intervención en un edificio de estas características, es necesario conocer previamente el edificio en profundidad, y con ese fin se empezó por recuperar los planos originales que sirvieron de base para su construcción en el año 1884.

El conjunto del Teatro Zorrilla está formado por dos edificios, uno con acceso desde la Plaza Mayor, donde antes existía un hostal y otro con acceso desde la calle Constitución que corresponde al teatro. En el edificio de la Plaza Mayor sólo se ha conservado la fachada, siendo el resto totalmente nuevo, y se ha reducido la profundidad de este edificio para la creación de un nuevo vestíbulo de acceso a la sala, con la incorporación de una parte del patio interior de la manzana de los edificios colindantes.

El estado de deterioro que presentaba el edificio del teatro afectaba a los elementos estructurales, sobre todo de la cubierta. La sencillez con la que se construyó en su día y el poco mantenimiento a lo largo de tanto tiempo (desde que se cerró al público), han sido las causas de su estado de deterioro. Conservándose únicamente la fachada de la calle Constitución, con un añadido nuevo correspondiente a la nueva caja del escenario, el muro de la boca del escenario, la estructura de columnas, barandillas de forja y techo de la sala. El resto es totalmente nuevo.

El vestíbulo aparece como la pieza clave de la intervención que se ha llevado a cabo, por ser una propuesta de cambio sustancial con respecto a lo existente, con el fin de que el teatro disponga de un espacio previo a la sala, espacio de relación social y más apropiado para la escala del patio de butacas y el aforo previsto, y espacio, en fin, característico de este tipo de teatros y del que carecía el Teatro Zorrilla.

Los esfuerzos en este sentido, fueron dirigidos a crear un vestíbulo de tres alturas que permitiese relacionar los dos edificios y sus dependencias en toda su altura. La posibilidad de introducir la luz natural a través del techo y en la unión del edificio nuevo con el antiguo teatro, ha permitido crear un espacio nuevo del que carecía antes el teatro. El patio de butacas, que era la pieza más representativa y de más interés y valor del teatro, se ha rehabilitado para dejarla con su aspecto original, cambiándose el color beige por un azul para hacerla más funcional.

En el edificio de la Plaza Mayor se ha ubicado una sala experimental y de ensayos en el sótano, un salón-cafetería como lugar de estancia y encuentro en la planta primera; una sala de conferencias con un espacio para exposiciones temporales en la planta segunda; una zona de despachos en la planta tercera y en la última planta, aprovechando la estructura y el espacio del bajo cubierta, se ha ubicado un archivo y videoteca, para crear un centro de documentación relacionado con el teatro y el mundo del espectáculo.

Los materiales utilizados se han limitado a madera de arce y palo rojo en las paredes, granito negro en los pavimentos, mármol crema en las zonas de camerinos, terciopelos granates y colores beige, oro y azul en la sala.

La rehabilitación del Teatro Zorrilla de Valladolid, iniciativa de la Diputación de Valladolid, ha permitido la recuperación de un espacio para el patrimonio arquitectónico y cultural, que estuvo a punto de desaparecer y destinarse a otros usos, como lamentablemente ha ocurrido ya con otros edificios del casco histórico de la ciudad.